Feliz cumpleaños. Y que los 89, sólo sean un breve descanso a la vera del camino de la vida.
Pues, saludos desde este pueblo y desde toda la Ojeda a la que perteneces. Nuestros pueblos son pequeños, pero no dejan de tener su encanto tanto el arte y la naturaleza como por sus gentes. Así que anímate a seguir colaborando, también con fotos.
Grandes fotos para un pueblo y un paisaje que se lo merece. Mis felicitaciones al fotografo que a la vez disfruta y hace disfrutar de los mejores rincones de Moarves.
Aqui podemos ver la cruz que se encuentra en el portico de la iglesia. Es una crus de madera que se esta deteriorando por momentos.
La iglesia de Villaescusa es una iglesi pequeña, pero muy acojedora. El campanario esta formado por: la "campanilla" la cual volteo todo lo que puedo, luego estan las dos campanas grasde que no funcionan. Si alguien lee esto le pediria que las areglaran.
Mi abuelo me ha contado que Villaescusa antes tenia tres barrios, el actual era uno y luego habia otro por donde el cementerio, y el ultimo creo que en dirección a la culada del diablo.
Criticar es facil, mejor es trabajar para mejorarlo.
Payo esta desde herrera, la vid, villavaga, micieces y payo muy muy facil.
Los árboles son hermosos. Y más cuando crecen sólos en el campo. En un terreno dedicado sólo a los cereales, donde nada destaca, esos chopos cargados de brillantes hojas llenan el paisaje de luz y color. Son tres gigantes que protegen los trigales en una naturaleza seca y esquiva.
No es un bunker. ¿Qué será?
Otra vista de la vega con Oteralbo al fondo.
La vega suele estar llena de vida y de color, sobre todo en otoño. ¿Te gusta esta foto?
Entre la tierra y el cielo están las montañas.
Atardece en la vega. Los sombras avanzan con lentitud sobre las tierras. Palones y colmenar se resisten a ser invadidos por las sombras. Los chopos disfrutan de los últimos rayos de sol. Las montañas se tiñen de azul...
Y empecé a darme cuenta...de que ser de pueblo era un don de Dios y que ser de ciudad era un poco como ser inclusero y que los tesos y el nido de la cigüeña y los chopos y el riachuelo y el soto eran siempre los mismos, mientras las pilas de ladrillo y los bloques de cementos y las montañas de piedra de la ciudad cambiaban cada día y con los años no restaba allí un solo testigo del nacimiento de uno, porque mientras el pueblo permanecía, la ciudad se desintegraba por aquello del progreso y las perspectivas ... (ver texto completo)