En un tiempo pasado, ya un tanto pasado, la forma de datar el tiempo era por el santoral. Lo mismo que el nombre que solían ponerse a las personas, que correspondía con el
santo del día, los días, antes que fechas, son
santos y los santos, antes que santos, son fechas; de alguna manera el santoral es el calendario del
campo. Aquellas gentes datan los acontecimientos por el santo de los distintos días:
De
Virgen a Virgen, para hacer referencia a lo más duro del
verano, de la Virgen del Carmen a
... (ver texto completo)