En el portón del fondo vivía Don Nemesio Calderón Sierra, cura párroco. En el interior disfrutaban de una idílica huerta con abundante agua pues pasaba el rio por medio consiguiendo además de verduras tiernas y ecológicas, un prodigio de jardin con rosales admirables. Esto lo trabajaba una hermana suya, no consigo acordarme del nombre, que además se hacía cargo de una pequeña hacienda.
Recuerdo, hasta los nombres de algunos de los habitantes de éstas acogedoras moradas.
Hay un refrán por esa tierra ... (ver texto completo)
Recuerdo, hasta los nombres de algunos de los habitantes de éstas acogedoras moradas.
Hay un refrán por esa tierra ... (ver texto completo)