Una droga socialmente aceptada
Los datos del consumo de alcohol entre los jóvenes son alarmantes. Según informaciones publicadas estos días en los periódicos, el 65% de los adolescentes consumen bebidas alcohólicas de forma habitual, sobre todo los fines de semana. Este elevado porcentaje nos sitúa entre los primeros puestos a nivel europeo. Además, un 80% de las muertes registradas entre adolescentes se deben a causas violentas y las relacionadas con drogas o alcohol representan el 50%.
En España, los chicos desde niños están acostumbrados a presenciar el consumo de alcohol como algo normalizado. Desde las reuniones familiares hasta las primeras salidas con amigos, en cualquier acto social, las bebidas alcohólicas están presentes. Los factores familiares se consideran de gran importancia en el inicio de esta adicción, ya que a un tercio de los niños se les ofrece su primera copa en el ámbito del hogar.
A pesar de la normativa que limita su adquisición a los menores, todos sabemos que tienen un fácil acceso, ya que en muchos establecimientos no se toman la molestia de pedirles la documentación. Los fines de semana, en los parques y calles de las ciudades se reproduce el fenómeno denominado “botellón” y en las discotecas y bares tampoco son muy estrictos a la hora de servir alcohol a los menores.
Los psicólogos afirman que los jóvenes no asocian este consumo con los problemas que de él puedan derivarse, sino que ellos lo perciben como un elemento desinhibidor y potenciador de las relaciones sociales. Esta consideración positiva hace que los adolescentes no valoren el alcohol como una droga.
En mi opinión los padres y los profesores deberíamos reflexionar sobre la educación que estamos proporcionando a los adolescentes y asumir nuestra responsabilidad.
Rafael Sánchez Ruiz. Madrid.
Los datos del consumo de alcohol entre los jóvenes son alarmantes. Según informaciones publicadas estos días en los periódicos, el 65% de los adolescentes consumen bebidas alcohólicas de forma habitual, sobre todo los fines de semana. Este elevado porcentaje nos sitúa entre los primeros puestos a nivel europeo. Además, un 80% de las muertes registradas entre adolescentes se deben a causas violentas y las relacionadas con drogas o alcohol representan el 50%.
En España, los chicos desde niños están acostumbrados a presenciar el consumo de alcohol como algo normalizado. Desde las reuniones familiares hasta las primeras salidas con amigos, en cualquier acto social, las bebidas alcohólicas están presentes. Los factores familiares se consideran de gran importancia en el inicio de esta adicción, ya que a un tercio de los niños se les ofrece su primera copa en el ámbito del hogar.
A pesar de la normativa que limita su adquisición a los menores, todos sabemos que tienen un fácil acceso, ya que en muchos establecimientos no se toman la molestia de pedirles la documentación. Los fines de semana, en los parques y calles de las ciudades se reproduce el fenómeno denominado “botellón” y en las discotecas y bares tampoco son muy estrictos a la hora de servir alcohol a los menores.
Los psicólogos afirman que los jóvenes no asocian este consumo con los problemas que de él puedan derivarse, sino que ellos lo perciben como un elemento desinhibidor y potenciador de las relaciones sociales. Esta consideración positiva hace que los adolescentes no valoren el alcohol como una droga.
En mi opinión los padres y los profesores deberíamos reflexionar sobre la educación que estamos proporcionando a los adolescentes y asumir nuestra responsabilidad.
Rafael Sánchez Ruiz. Madrid.