"Con la crisis empezaremos a saber lo que es austeridad y a poner límites a los hijos"
INFORMACIÓN – ALICANTE - 26-10-08
El doctor en Psicología y primer Defensor del Menor, Javier Urra, participó ayer en el XXIX Congreso Anual que organizó la FAPA Gabriel Miró de Alicante en el Centro de Congresos de Elche, donde ofreció una ponencia y atendió las dudas e inquietudes de los padres.
JOSÉ A. MAS Dada la situación actual, ¿cuáles son los principales problemas de los menores?
Hay varios, y uno que se va a resolver con la crisis económica: hay muchos niños que creen que su padre o su abuelo son un cajero automático, pero ahora con la crisis empezaremos a saber lo que es austeridad y a poner límites a los hijos. Otro problema son las separaciones mal llevadas que provocan situaciones muy dramáticas y un dolor difícil de valorar en los niños. Por otro lado, están las drogas, ya que en España hay una permisividad absoluta. Otro aspecto a tener en cuenta, aunque parezca mentira, es que empiezan a haber zonas de pobreza, un problema que ya habíamos superado.
Menores y violencia van cada vez más unidos, ¿cómo lo ve usted?
Hoy hay hechos violentos en los jóvenes que llaman la atención, y son los lúdicos y de divertimento, como el caso de unos jóvenes que queman a una mendiga porque huele mal. Eso tiene por objeto la risa, el pasarlo bien, el "me apetece". Esto es un síntoma de confusionismo, de pérdida de valores en algunos casos, que son los menos pero lo son.
¿Es partidario del castigo duro?
Tenemos una ley suficientemente dura que puede privar de hasta diez años de libertad, y que a esas edades es muy significativo, pero creo que no se puede liar a la víctima. Es importante que cuando se traslada que se ha cometido un hecho se trasladen las consecuencias de ese hecho y si el menor ha sido privado de libertad.
¿Cree que se magnifican las malas conductas de los jóvenes?
Se ha hecho mucho daño uniendo a joven con botellón y con violencia. Eso, en realidad, existe, pero la mayoría de los jóvenes actúan muy bien, son solidarios y se comprometen. Yo llevo 30 años en la justicia y el arma está en educar, y sí que hay un manual para educar. Hay que ser coherente y constante. Hoy la educación es más positiva, hoy se señalan más los padres y los fracasos. Yo creo que hay que retomar la figura de los maestros y abuelos.
¿Cómo ve la relación entre los alumnos y los profesores?
La mayoría respeta a los profesores. El magisterio llevado con autoridad es esencial. Antes la autoridad la ostentaban el acalde, el cura, el maestro y el guardia civil, y han caído todos, y eso es grave. Es verdad que hay padres que pierden el respeto y se ponen como abogados de los hijos, y es verdad que hay profesores que no abren la puerta a padres que quieren coeducar. La sociedad ha cambiado y tenemos que apostar por un nuevo criterio de educación.
INFORMACIÓN – ALICANTE - 26-10-08
El doctor en Psicología y primer Defensor del Menor, Javier Urra, participó ayer en el XXIX Congreso Anual que organizó la FAPA Gabriel Miró de Alicante en el Centro de Congresos de Elche, donde ofreció una ponencia y atendió las dudas e inquietudes de los padres.
JOSÉ A. MAS Dada la situación actual, ¿cuáles son los principales problemas de los menores?
Hay varios, y uno que se va a resolver con la crisis económica: hay muchos niños que creen que su padre o su abuelo son un cajero automático, pero ahora con la crisis empezaremos a saber lo que es austeridad y a poner límites a los hijos. Otro problema son las separaciones mal llevadas que provocan situaciones muy dramáticas y un dolor difícil de valorar en los niños. Por otro lado, están las drogas, ya que en España hay una permisividad absoluta. Otro aspecto a tener en cuenta, aunque parezca mentira, es que empiezan a haber zonas de pobreza, un problema que ya habíamos superado.
Menores y violencia van cada vez más unidos, ¿cómo lo ve usted?
Hoy hay hechos violentos en los jóvenes que llaman la atención, y son los lúdicos y de divertimento, como el caso de unos jóvenes que queman a una mendiga porque huele mal. Eso tiene por objeto la risa, el pasarlo bien, el "me apetece". Esto es un síntoma de confusionismo, de pérdida de valores en algunos casos, que son los menos pero lo son.
¿Es partidario del castigo duro?
Tenemos una ley suficientemente dura que puede privar de hasta diez años de libertad, y que a esas edades es muy significativo, pero creo que no se puede liar a la víctima. Es importante que cuando se traslada que se ha cometido un hecho se trasladen las consecuencias de ese hecho y si el menor ha sido privado de libertad.
¿Cree que se magnifican las malas conductas de los jóvenes?
Se ha hecho mucho daño uniendo a joven con botellón y con violencia. Eso, en realidad, existe, pero la mayoría de los jóvenes actúan muy bien, son solidarios y se comprometen. Yo llevo 30 años en la justicia y el arma está en educar, y sí que hay un manual para educar. Hay que ser coherente y constante. Hoy la educación es más positiva, hoy se señalan más los padres y los fracasos. Yo creo que hay que retomar la figura de los maestros y abuelos.
¿Cómo ve la relación entre los alumnos y los profesores?
La mayoría respeta a los profesores. El magisterio llevado con autoridad es esencial. Antes la autoridad la ostentaban el acalde, el cura, el maestro y el guardia civil, y han caído todos, y eso es grave. Es verdad que hay padres que pierden el respeto y se ponen como abogados de los hijos, y es verdad que hay profesores que no abren la puerta a padres que quieren coeducar. La sociedad ha cambiado y tenemos que apostar por un nuevo criterio de educación.