¡BENDITOS ALCALDES!
JAVIER GARCÍA ESCUDERO
CONVIENE distinguir, claro, matizar si así se desea, porque ya sabemos de entrada que no se puede equiparar al alcalde de una ciudad -con sueldo y coche oficial- con un pobre y bendito regidor de uno de nuestros pequeños municipios palentinos, en donde el amor hacia su pueblo o la incólume fidelidad hacia un partido -que también los hay- le lleva a dedicarse en cuerpo y alma a sus convecinos sin esperar nada a cambio. Acaso, si cabe, muchas dosis de incomprensión y algún que otro desplante.
Pero, en fin, hay están, así que debe atendérseles. Y con ese propósito, las circunstancias -o la imprevisión, nunca se sabe- han querido que ayer y hoy los alcaldes palentinos anden enfrascados en cursos de reciclaje, que necesitados andan muchos de ellos y así lo proclaman, sin que esa carencia suponga desdoro.
El Ayuntamiento de Brañosera y la Asociación El Fuero, de un lado, y la Diputación Provincial, de otro, han organizado dos jornadas para lo que se ha dado en llamar 'formación de alcaldes y secretarios'. La primera de las jornadas se celebró ayer en la población norteña dentro de lo que el primer municipio de España ha titulado 'Escuela de alcaldes', y abordó diversas líneas de financiación provenientes de las administraciones públicas; mientras que la segunda de las jornadas, prevista para hoy, se desarrollará en el Centro Cultural Provincial para informar a los alcaldes y a sus secretarios sobre inversiones en el marco europeo.
Y es que ahora los munícipes de los pequeños pueblos no sólo deben servirse del sentido común y de su buena voluntad. El afán de agradar a todos y de ofrecer obras y servicios para sus vecinos no basta. Les urge saber cómo conseguir esas fuentes de financiación necesarias que les permitan afrontar sus proyectos, y si no andarán perdidos y retrasados en esta carrera de obstáculos -con codos incluidos al adversario- en que se ha convertido ahora el ejercicio del llamado pomposamente 'poder local', o también 'autonomía municipal'.
JAVIER GARCÍA ESCUDERO
CONVIENE distinguir, claro, matizar si así se desea, porque ya sabemos de entrada que no se puede equiparar al alcalde de una ciudad -con sueldo y coche oficial- con un pobre y bendito regidor de uno de nuestros pequeños municipios palentinos, en donde el amor hacia su pueblo o la incólume fidelidad hacia un partido -que también los hay- le lleva a dedicarse en cuerpo y alma a sus convecinos sin esperar nada a cambio. Acaso, si cabe, muchas dosis de incomprensión y algún que otro desplante.
Pero, en fin, hay están, así que debe atendérseles. Y con ese propósito, las circunstancias -o la imprevisión, nunca se sabe- han querido que ayer y hoy los alcaldes palentinos anden enfrascados en cursos de reciclaje, que necesitados andan muchos de ellos y así lo proclaman, sin que esa carencia suponga desdoro.
El Ayuntamiento de Brañosera y la Asociación El Fuero, de un lado, y la Diputación Provincial, de otro, han organizado dos jornadas para lo que se ha dado en llamar 'formación de alcaldes y secretarios'. La primera de las jornadas se celebró ayer en la población norteña dentro de lo que el primer municipio de España ha titulado 'Escuela de alcaldes', y abordó diversas líneas de financiación provenientes de las administraciones públicas; mientras que la segunda de las jornadas, prevista para hoy, se desarrollará en el Centro Cultural Provincial para informar a los alcaldes y a sus secretarios sobre inversiones en el marco europeo.
Y es que ahora los munícipes de los pequeños pueblos no sólo deben servirse del sentido común y de su buena voluntad. El afán de agradar a todos y de ofrecer obras y servicios para sus vecinos no basta. Les urge saber cómo conseguir esas fuentes de financiación necesarias que les permitan afrontar sus proyectos, y si no andarán perdidos y retrasados en esta carrera de obstáculos -con codos incluidos al adversario- en que se ha convertido ahora el ejercicio del llamado pomposamente 'poder local', o también 'autonomía municipal'.