Casas viejas 4- AV 05
¿No puedes correr para coger caramelos? Pues viene la madrina y te los da en la mano. La fiesta es para todos. Y a nadie amarga un dulce.
Es precioso que se mantengan las tradiciones. Son momentos de fiesta y de encuentro para todos. Felicidades para toda la familia.
Esta capitel perteneció a una portada románica y, por lo grande que es, la portada también debió ser grandiosa. Por diferentes lugares de la iglesia y del casas del pueblo, pueden verse algunos restos que nos hablan de este pasado. Dentro de la iglesia está una pila románica, sencilla, pero con una bella cenefa decorada con diferentes símbolos.
Este escudo se encuentra situado en la calle La Hondonada, en la pared, junto a la puerta de entrada a la explotación ganadera de Pedro Becerril Gutiérrez e Isabel Olmo Franco.
Los puentes suelen ser los grandes desconocidos. Pasamos por encima, normalmente de prisa, sin saber lo que hay debajo. Y puede haber sorpresas como en este puente que tiene unos preciosos pilares de piedra. Un lugar maravilloso para ver o para descansar a su sombra, por supuesto, cuando hay poco agua y...no hay peligro de riada.
El paseo se ha convertido un rito obligado para muchas personas. El camino del molino es una de las sendas preferidas. El camino asfaltado, llano, cerca del rio y preciosas vistas del campo y de la montaña palentina, convierten la caminata en un momento de salud y de encuntro. Para descansar nada mejor que la base del monumento de Sta. Maria.
El Alto de San Cristobal es la cima mas alta del pueblo. Parece ser que alli hubo un poblado. De ahi el nombre que lleva. Desde la cima se pueden ver unas panoramicas preciosas del campo y del pueblo.
El paseo por los entornos del pueblo, cada día son más frecuente. En verano, con las vacaciones, tiene un sabor muy especial. Han vendios los hijos, los nietos, los familiares. Todo comparten este momento entre comentarios variados.
Una pequeña corrección. La montaña que aparece en la fotografía es el Curavacas.
Casa señorial de don Pedro.
El río está lleno de rincones hermosos. A la sombra del puente, el agua parece tomar un descanso en su largo peregrinar. El Burejo ya está lejos del punto de partida, al pie de la montaña palentina. Ahora está muy cerca del Pisuerga, donde tomará nuevos derroteros.
Desde el puente o desde la orilla del cauce, se puede disfrutar de este momento de luz y color.
Cuando el calor aprieta, nada mejor que ponerse sentarse en un banco a la sombra. Y ningún sitio mejor que en la calle de la Hondonada, mirando hacia la arboleda del río.
Estas figuras son adornos de la pila bautismal que está debajo del coro. Es una pena que esté tan deteriorada. Y como se trata de una pilar románica, bien merecería una buena restauración.
La nave de la iglesia resulta grandiosa dentro de su sencillez. Al fondo destaca su precioso retablo de nogal con diferentes escenas biblicas.
Mas que ver nosotros la pared, parece como si la pared nos mirara interrogante a nosotros: ¿Cuántos años tengo?