Hay lugares comunes en la memoria de todos que por desgracia, ya no existen. La
bodega de Nano Peral fue mítica para unas cuantas generaciones. Allí aprendí a jugar un
verano al mus, con la socarronería y la inconfundible voz de Nano diciéndome: "chiguita, así no se envida, así no...
¡Qué
foto más buena, qué pinta de pasarlo bien tienen todos y qué hogaza de
pan se están metiendo p´al cuerpo! Gracias, Luis Antonio, por esta foto.