Buenos dias LUCIANA, casi puedo oler el pan recien hecho. Con ese aroma único e inconfundible que desprende el pan aún caliente. Mi santa madre decía que era malo comer el pan recien sacado del horno. Había que esperar que "se posara". ¡Qué entrañables recuerdos!... Y con cuanta dedicación se hacía el pan en aquellos dias. Se calentaba el horno a base de leña y cuando ya estaba bien caliente lo limpiaban perfectamente, con una pulcritud extrema, se pasaba una escoba con un paño mojado para dejar ... (ver texto completo)