Torres cilíndricas: Lo más llamativo de su
fachada son las dos grandes torres redondas que flanquean la entrada. Albergan
escaleras de caracol para acceder a las cubiertas y son un rasgo arquitectónico muy poco común en el
románico español, influenciado por corrientes europeas.
Portada románica: La
puerta de acceso cuenta con
arcos de medio punto concéntricos (arquivoltas) sin excesiva decoración historiada, buscando la pureza formal. Ajedrezado jaqués: Si miras de cerca la moldura que rodea los arcos y las líneas que dividen los pisos, verás un relieve en forma de tablero de ajedrez, un motivo
ornamental típico de las rutas de peregrinación jacobeas.
Canecillos: Justo debajo del
alero del
tejado asoman pequeñas cabezas esculpidas en
piedra (canecillos) con representaciones humanas, animales y monstruosas muy características del imaginario
medieval.