La escena labrada en la
piedra muestra una composición típicamente
románica, caracterizada por la simetría y el uso de animales como elementos simbólicos y morales: Las figuras centrales: Se aprecia a dos aves enfrentadas (afrontadas) que unen sus cuerpos en el centro. La cabeza humana: Justo en el punto donde se cruzan los cuellos o el plumaje de los animales, asoma una cabeza humana atrapada o rodeada por sus formas. En la
escultura medieval de la Ruta Jacobea, este tipo de composición suele aludir al alma atrapada por las tentaciones terrenales, o bien al dominio del espíritu sobre los instintos animales. El nivel inferior: En las
esquinas y los laterales de la cesta del
capitel se distinguen los cuerpos de cuadrúpedos (posiblemente leones o monstruos híbridos), cuyas extremidades suben por los ángulos para sostener el ábaco superior. La moldura superior: Corona el capitel un cimacio o ábaco decorado con una hilera de pomas (esferas de piedra), un motivo
ornamental muy característico del taller del Maestro de Jaca-
Frómista. Este estilo escultórico destaca por sus volúmenes nítidos y formas redondeadas, muy influenciado por la reutilización de modelos de la
antigüedad clásica (como el célebre Sarcófago de Husillos) que inspiró fuertemente a los canteros de esta zona.