María nació en Jerusalén de Joaquín y Ana judíos descendientes del profeta David. Cuando tuvo 3 años fue llevada al templo de esa ciudad para ser presentada al Señor y entregada a su servicio. Allí la Niña María aprendió a hilar lana y lino, a labrar las vestiduras sacerdotales y demás objetos para el culto santo; leía con suma atención las divinas escrituras y con encendido amor, aunque sin ninguna ceremonia exterior hizo voto perpetuo de guardar su pureza virginal. En ese entonces debía tener ya ... (ver texto completo)