"Desde la cama oye el cacareo de un gallo, el ladrido de un perro, el piar de un gorrión, de un bencejo, de una golondrina. Una vecina está ya cerniendo; se escucha el ruido rítmico del cedazo sobre la cernadera. A esta hora salen las yuntas a labrar; llega hasta la alcoba el son del arado que pasa arrastrando por la calle; el gañán entona una canción". Azorín.
*... Ante el fuego, acabada la cena, el abuelo relata penosamente con la tarde coordinación del campesino, amarguras pasadas. Los pedriscos asoladores, las hambres, las sequias, las epidemias, las muertes remotas de remotos amigos, van pasando el desfile tétrico". Azorín.
¡Si hoy, al menos, tuviera el ventanuco
Aquél, lleno de hollín, desde el que se veían
Las lavanderas y, lejos, las viñas!
Los años se han llevado casi todo
Lo bueno de mi vida, casi todo
Lo hermoso de aquel tiempo de rebaños,
De hornos olorosos, de profundas bodegas.
(Antonio Colinas, Suite Castellana).
La imagen de Santa María destaca en medio de la foto. Los árboles forman una curiosa cortina que deja entrever la montaña nevada, marco incomparable para este sencillo recuerdo de un pasado remoto.
Eas una vieja foto, en la que se puede ver a la derecha, un palomar, un nogal..., que ya no existen.
Las casetas de las eras. ¡Cuantos recuerdos veraniegos escondidos entre sus muros de adobe!
Había una gran crecida de agua. Fuentecillas , como puede verse, con agua hasta arriba.
Bella puerta románica.
El adobe, dentro de su sencillez, no de deja de ser bello.
Gracias, por abrirme la puerta de la iglesia y facilitarme sacar fotos del interior del templo y, por supuesto, también ésta.
En La Vid ya no existen viñas, pero no faltan artistas que recuerdan con sus cuadros la recogida de la uva. Este cuadro está en el centro cultural, obra de una hija del pueblo.
Totalmente de acuerdo con el mensaje anterior.
Pocas calles conservan recuerdos de un pasado donde el adobe vestía sus mejores galas. Las casas nuevas o las arregladas presentan otra cara donde el adobe ya no existe o queda oculto tras el ladrillo la pintura. Sólo las casas viejas deshabitadas muestran los adobes y las piedras que conforman sus paredes.
Esta vista del valle, está tomada desde Prádanos.
El otoño tiene un sabor especial, que invita a la calama y la serenidad, .