El médico y su sobrina
el médico y su mujer
compraron siete naranjas
y les tocaron a tres.
¿Quien es?
(La mujer del médico era también su sobrina)
En un pequeño convento
hay unas monjitas blancas,
la directora colorada,
más arriba dos ventanas,
mas arriba dos espejos,
más arriba un salón
donde se pasean los viejos.
¿Que es?
(La cabeza)
Entre dos paredes blancas
hay una flor amarilla
que se puede presentar
delante, delante del rey sevillano.
¿Que es?
(El huevo)
Alto realto, bizarro
tengo doce damas,
con todas hablo,
voy en coche,
gasto mis cuartos
tengo medias, pero no zapatos.
¿Quien es?
(El reloj)
En el alto vive
en el alto mora
en el alto teje
la tejedora.
¿Quien es?
(La araña)
Una mujer alta y seca
toda llena de aparatos
lleva la muerte consigo
y el hombre la lleva en brazos.
¿Que es?
(la escoba)
El chocho de la Antonina
la castaña de la Enana
el piruli de Martín.
¿Que son?
(Tres puestos para vender)
Duriblando lo tiene la niña,
por su gusto la rompen el cuero,
la meten el quilingajillo
y la tapan el agujero
¿QUE ES?
(Agujero de la oreja)
Entré en tu cuarto, te lo pedí,
te arremangaste, te lo metí
tu llorabas, yo reía,
en ver la sangra como corría.
¿que es?
(La sangría)
Juan deduzco por lo que leo que eres mas joven que yo, cuando yo naci las lavadoras en cantoral no existian, todavia tardaron como unos seias años en venir o más al conjunto de las casas, habia aquella de carga superior pero solo la tenia la rica del pueblo y era un engorro.
Prueba de ello es que nuestra provincia aporta el mayor número de biografiados, 81, que llegaro a profesar en la Orden y que en ella tuvieron diversos cometidos. Y estamos hablando sólo de la provincia de España, porque en otras provincias agustinas también profesaron numerosos palentinos, algunos de ellos con relevante cargos y hasta llegados ya al honor de los altares.
UN MANATIAL DE VOCACIONES.
La provincia de Palencia, sobre todo en su mitad norte, fue, durante muchos años, un auténtico manantial de vocaciones agustinianas, aunque la Orden no tenía ningun colegio apostolico por esa geografia, ni ningún monasterio. Los agustinos supieron sembrar la semilla en nuestra provincia y de los pueblos de la Valdavia, de la Peña y de la montalña saliron muchísimas vocaciones, muchas de ellas fructificadas en el sacerdocio, en las diversas provincias agustinianas.
Esta obra recientemente publicada es un trabjo de gran envergadura, por los datos que en ella se manejan, por la bibliografía consultada, por la exposición a la vez sencilla y perfecta de forma, cargada de cordialidad. Una obra que ha supuesto la metodología de un investigador, la disciplina de un entrahgado y la sabiduría de un maestro de pluma.
Sólo así se puede lñograr tanto y exponerlo tan bién.
Licenciado en Filología Románica, el P. Villegas lleva largos años dedicado a la docencia en dikversos colegios de este grupo religioso, sobre todo en la especialidad de Lengua y Literatura.
En el colegio de Palencia estuvo muchos años como docente y director. Sus escritos ya han sido numerosos, sobre todo en forma de artículos y muchos de ellos vieron la luz en las páginas de este periódico.
Para afrontar esta obra, La Orden ha contado con un hombre especial, trabajador, detallista, de gran formación humanística y literaria, entusiasta, dinamizador y difusor de todo lo que los centros agustinos por él regentados han ido haciendo en formación, en actividades varias: el P. José Villegas, nacido en la localidad palentina de Cantoral de la Peña, formado en el colegio agustino de Palencia y en el Monastreio de Santa María de la Vid y ordenado sacerdote en 1960.