LA
PANADERIA
Llegar a Alar era
comer un
pan diferente, en Bilbao, no lo había, era totalmente diferente, no sabía igual, habian barras pero también panes redondos, era ir a
comprar el pan, y oler a harina, a cocción, además te permitían ver hacerlo, cómo lo metían al
horno. Uf qué rico! Ahora mismo parece que lo estoy viviendo.
Era una señora simpatiquisima la que vendía el pan, su marido el panadero también majísimo, al menos conmigo, recuerdo que tenían varios hijos que también se dedicaban
... (ver texto completo)