El frío cortando la piel, el olor a vainilla en el aire y tus ojos sonriéndome.
Cuántos sueños por cumplirse, cuantas amaneceres por vivir.
¿Quién me iba a decir que serían lejos de ti?
Los mejores y los más desdichados de mis años los pasé en Aguilar.
Los más suaves y los más duros.
Los despertares a una vida y los anocheceres de tantas pérdidas.
Y es que aunque pasen miles de años, aunque sueñe con otros lugares, olores y ojos, al final, siempre, siempre, vuelvo a ti, y tú, te fuiste o siempre has estado ahí?
Cuántos sueños por cumplirse, cuantas amaneceres por vivir.
¿Quién me iba a decir que serían lejos de ti?
Los mejores y los más desdichados de mis años los pasé en Aguilar.
Los más suaves y los más duros.
Los despertares a una vida y los anocheceres de tantas pérdidas.
Y es que aunque pasen miles de años, aunque sueñe con otros lugares, olores y ojos, al final, siempre, siempre, vuelvo a ti, y tú, te fuiste o siempre has estado ahí?