Y todo, sea lo que sea, te sabe a gloria: en el mesón te ponen dos huevos fritos con chorizo y tú en tu ciudad no te comes estos huevos, ni estos chorizos. Y le dices al camarero:
- ‘Oiga ¿a qué este chorizo es de matanza?’
- ‘Pues casi, porque a punto estuvo de matarse en la curva el del camión de Campofrío’.
De repente oyes unas campanadas y dices:
-’ ¡Ah!. ¡Qué paz!. No hay nada como el sonido de una campana.’
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- ‘Oiga ¿a qué este chorizo es de matanza?’
- ‘Pues casi, porque a punto estuvo de matarse en la curva el del camión de Campofrío’.
De repente oyes unas campanadas y dices:
-’ ¡Ah!. ¡Qué paz!. No hay nada como el sonido de una campana.’
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