Algunas veces, D. Manuel, el maestro, buscaba ayuda entre los alumnos para la recogida de la hierba, entonces mandaba a su hija mayor para hablar con los padres del elegido y pedir permiso, alguna vez, cuando no me podía escapar me tocó ir a echar una mano, recuerdo la primera vez. Mi madre preocupada por si me mojaba los pies, le pregunto:
- ¿Hay
agua en el prado?
A lo que Lola respondió: No se preocupe usted que hay vino de sobra.
Sin duda no habia entendido la pregunta.
Kike, que la buena
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