Me he mirado en el
espejo
y no reconozco mi rostro
inanimado estatico aseptico mudo
tan solo adivino un ligero brillo en esos ojos
que sorprendidos escrutan al desconocido
que devuelve el opaco cristal sin alicias
y sin maravillas ni gatos ni conejos
a los que se lle hace tarde la vida
tan solo la lejana imagen del olvido
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