Amante sin voz, piedra blanda, rodilla delgada,
en tu manantial bebo cada noche el roce de una estrella.
Mi piel de rieles te quieren sorprender
y nos deleitamos en este viaje profundo.
Tu entre matorrales. De la curva, las alturas
y en los relojes los segundos son eternos.
Podría contenerte como un viento bajo mis pies,
como el sonido de la lengua, como despegue de cuatro labios.
... (ver texto completo)
en tu manantial bebo cada noche el roce de una estrella.
Mi piel de rieles te quieren sorprender
y nos deleitamos en este viaje profundo.
Tu entre matorrales. De la curva, las alturas
y en los relojes los segundos son eternos.
Podría contenerte como un viento bajo mis pies,
como el sonido de la lengua, como despegue de cuatro labios.
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