Jamás olvidaré el primer corro de los importantes que vi. Fue en Boñar. Me llevó mi padre. Yo tenía ocho años. Mi gran sorpresa fue ver aquel corro tan grande, con tanta gente, y sobre todo oír anunciar los nombres de los luchadores por un altavoz. Cuando llegamos, en el centro del corro había un luchador -creo que era Benitín- con el pantalón de calle arremangau fasta las cachas. Eran corros de "sin prisas". Había trenes y autobuses especiales, cuyo horario de salida estaba determinado por el de ... (ver texto completo)