Habian pasado dos dias desde que el enterrador escuchara el relato del minero vecino de Las Cascarinas:
- Te lo juro, -habia dicho- ayer, cuando volvia de trabajar, serian las dos o dos y media de la mañana, al pasar por el
cementerio, escuché un grito y momentos después ví salir una
sombra, no había mucha luz, pero estoy seguro que era una persona.
- ¿No habras visto visiones? ¿No llevarias alguna copa demás?
- Ni visiones, ni hostias. Y no tenía ninguna copa de más, ya te dije que volvia
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