En Folloso se sembraban las patatas en primavera y se recolectaban, se sacaban, en la otoñada. Se hacía en las linares de regadío y en las tierras centenales de secano que tenían un grosor de tierra suficiente para conservar el tempero y no dejarlas secar con el rigor de los tres meses de infierno.
Preparada la tierra con las aradas correspondientes, abonada, pasado el rastrón y dejada casi como cernada, se elegía el día más apropiado, dentro de la fase lunar que la madre sabía, para una buena
... (ver texto completo)
Un relato perfecto, no se puede pedir más, tienes una memoria prodigiosa, ¡fíjate! Tenía olvidado los cenisos, a mí se me esta ocurriendo que alguna vez temprano cuando se iba a regar llenando los surcos de
agua de repente aparecían aquellos sapos enormes, que al verlos hacíamos aspavientos y ajagüeiros, eran feos y repelentes, hace tiempo que no los veo igual también se extinguieron. Sigue con tus relatos, que es como una película de nuestras vivencias, Gracias Sr. Peña.
Un abrazo.