Temblando está un alba de
primavera.
De un pliegue del tiempo cuelga una lágrima.
En la duermevela, ríe una
campana.
Anteayer llegaron las golondrinas.
Yo las vi pasar en vuelo rasante. Raudas como saetas.
Debían llegar del viaje.
En el fresco de la mañana, ayer, volando en círculos sobe mí, con sus trinos me saludaban.
¡Golondrinas de ayer y de otras mañanas, siempre junto a mi alma!
El romero está azul de
flores.
Quiero cortar una rama.
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