Los domingos del final de la primavera y comienzo del verano, cuando el
sol calienta los días, los mozos y mozas de Rosales y pueblos cercanos se van
de fiesta durante las noches a uno. de las aldeas del entorno. Uno de los lugares
más visitado por los mozos de Rosales es Andarraso, a pesar de que está a unos
5 kilómetros de distancia, por unos senderos tortuosos y cubiertos por el espeso
ramaje del bosque. En esta ocasión tienen un motivo: los mozos y mozas de
Andarraso habían preparado una divertida comedia.
Los mozos y mozas, después de oír la Santa Misa, se juntan el pórtico de la
Iglesia y acuerdan reunirse a las 6 de la tarde en el Bailadero.
Los mozos acarrean antes sobre sus espaldas la hierba verde necesaria para
cuidar las parejas de vacas para ir a binar el lunes.
Las mozas se preparan, se ponen sus vestidos nuevos, se peinan lo mejor
que saben y se dan unos ligeros toques de rojo en las mejillas. Los mozos se
lavan y se ponen su camisa blanca y su mejor traje.
A la hora prevista se juntan en el Bailadero, Emprenden la marcha hacia. Andarraso y por el
camino unos gritan, otros cantan y algunas parejas"? aprovechan la ocasió
para conversar, planear su futuro...
Se cuentan chistes y chascarrillos. Los mozos comentan sus andanzas con
alguna moza de los pueblos vecinos...
Llegan a Andarraso cuando las estrellas madrugadoras comienzan a
aparecer en el cielo. Unos visitan los parientes y cenan en sus casas. Otro
recorren el pueblo, cantan, gritan, se paran a charlar con los vecinos que salen a
las puertas y éstos les invitan a unos tragos de clarete. En estos pueblos todos se
conocen y las gentes son generosas y amables.
Sobre las 10,30 de la noche comienza la comedia. Acuden todos. Se
celebra en el cuarto de Bernardo, un vecino de Andarraso, que generosamente
les deja su casa. La estancia está llena, han llegado también mozos y mozas de
otras aldeas cercanas como F olloso, Santibáñez y Campo. Se hace un silencio
se corre el-telón y la función comienza. De vez en cuando unas estruendosas
carcajadas y ruidosos aplausos inundan la sala. La comedia llega a su fID. Un
largo aplauso premia el trabajo de los actores y actrices.
A continuación una pandereta comienza a sonar. Empieza un animado
baile. Los mozos se acercan a las chicas apostadas sobre las paredes y las sacan
a bailar, en ocasiones éstos reciben alguna calabaza. Y así llegan las 4 de la
madrugada. La hora de regresar a los pueblos.
Por el camino, acompañados por la escasa luz de la luna, unos ríen, otros
cantan, y los menos caminan detrás hablado con sus novias.
Sobre las cinco de la mañana, los mozos y mozas llegan al pueblo. Se
cambian de ropa y se ponen el traj e de faena y desayunan.
-Ya es hora. Marchamos para la tierra, -le dice Corsino, que ya ha
cuidado las dos parejas de vacas y las ha uncido para salir a arar.
Elia cuelga el arado sobre el yugo, que sujeta la pareja de vacas y sale
detrás con la aguijada en la mano, recorriendo el camino hacia la tierra
centenal de un lado a otro, llevan encima un carro de sueño.
Elia y su tío Corsino llegan a la tierra de Serranos. Colocan el arado y lo
sujetan al yugo y comienzan a arar. El fresco de la mañana mantiene a Elia
\
despierta. Sale el Sol y en ese momento el sueño llega con toda fuerza. Elia
camina lentamente detrás de las vacas dando profundas cabezadas. El arado
tan pronto va a la derecha como a la izquierda. Los surcos parecen una ese.
La pareja de vacas se detiene, pero Elia sigue en pie sujetando la manjera.
Corsino, con su potente voz, le grita: - ¡Eliaaaa, esa pareja no ara! ¿qué
pasa? -y Elia... refriega sus ojos con los nudillos de la mano, pica las vacas
con la aguijada y éstas comienzan a tirar nuevamente del pesado arado. Y así
continúa hasta las doce.
-Esta vez no les pica la mosca a las vacas y así marcho para casa,
-piensa Elia. - Pero no tuvo esa suerte.
y también Eduardo y su hijo Abundio llegan a la tierra de Serranos, cerca
de la Llomba. Abundio coloéa el arado detrás le la pareja y lo sujeta al yugo.
Comienza a hacer un surco tras otro agarrando la manjera del arado. El sueño
aprieta al 'Sentir los calurosos rayos del Sol. La pareja se para, Abundio se
tumba cerca del surco y muy pronto se queda profundamente dormido. Bigotes,
que así le apodábamos su padre por su gran mostacho, con su enorme y
desgarrada voz, que se oía en varios kilómetros a la redonda, le grita:
-'- ¡Vacaaaa, levántate de ahí! -y el eco repite en los valles una y otra vez:
¡Vacaaaa, levántate de ahí! Abundio se levanta y reanuda su trabajo. Pero una
media hora más tarde se deja caer otra vez... y Bigotes nuevamente deja oír su
voz en el-contorno...
Por fin llega la hora de volver a casa.
Fuente Jose y Santiago Otero Diez
sol calienta los días, los mozos y mozas de Rosales y pueblos cercanos se van
de fiesta durante las noches a uno. de las aldeas del entorno. Uno de los lugares
más visitado por los mozos de Rosales es Andarraso, a pesar de que está a unos
5 kilómetros de distancia, por unos senderos tortuosos y cubiertos por el espeso
ramaje del bosque. En esta ocasión tienen un motivo: los mozos y mozas de
Andarraso habían preparado una divertida comedia.
Los mozos y mozas, después de oír la Santa Misa, se juntan el pórtico de la
Iglesia y acuerdan reunirse a las 6 de la tarde en el Bailadero.
Los mozos acarrean antes sobre sus espaldas la hierba verde necesaria para
cuidar las parejas de vacas para ir a binar el lunes.
Las mozas se preparan, se ponen sus vestidos nuevos, se peinan lo mejor
que saben y se dan unos ligeros toques de rojo en las mejillas. Los mozos se
lavan y se ponen su camisa blanca y su mejor traje.
A la hora prevista se juntan en el Bailadero, Emprenden la marcha hacia. Andarraso y por el
camino unos gritan, otros cantan y algunas parejas"? aprovechan la ocasió
para conversar, planear su futuro...
Se cuentan chistes y chascarrillos. Los mozos comentan sus andanzas con
alguna moza de los pueblos vecinos...
Llegan a Andarraso cuando las estrellas madrugadoras comienzan a
aparecer en el cielo. Unos visitan los parientes y cenan en sus casas. Otro
recorren el pueblo, cantan, gritan, se paran a charlar con los vecinos que salen a
las puertas y éstos les invitan a unos tragos de clarete. En estos pueblos todos se
conocen y las gentes son generosas y amables.
Sobre las 10,30 de la noche comienza la comedia. Acuden todos. Se
celebra en el cuarto de Bernardo, un vecino de Andarraso, que generosamente
les deja su casa. La estancia está llena, han llegado también mozos y mozas de
otras aldeas cercanas como F olloso, Santibáñez y Campo. Se hace un silencio
se corre el-telón y la función comienza. De vez en cuando unas estruendosas
carcajadas y ruidosos aplausos inundan la sala. La comedia llega a su fID. Un
largo aplauso premia el trabajo de los actores y actrices.
A continuación una pandereta comienza a sonar. Empieza un animado
baile. Los mozos se acercan a las chicas apostadas sobre las paredes y las sacan
a bailar, en ocasiones éstos reciben alguna calabaza. Y así llegan las 4 de la
madrugada. La hora de regresar a los pueblos.
Por el camino, acompañados por la escasa luz de la luna, unos ríen, otros
cantan, y los menos caminan detrás hablado con sus novias.
Sobre las cinco de la mañana, los mozos y mozas llegan al pueblo. Se
cambian de ropa y se ponen el traj e de faena y desayunan.
-Ya es hora. Marchamos para la tierra, -le dice Corsino, que ya ha
cuidado las dos parejas de vacas y las ha uncido para salir a arar.
Elia cuelga el arado sobre el yugo, que sujeta la pareja de vacas y sale
detrás con la aguijada en la mano, recorriendo el camino hacia la tierra
centenal de un lado a otro, llevan encima un carro de sueño.
Elia y su tío Corsino llegan a la tierra de Serranos. Colocan el arado y lo
sujetan al yugo y comienzan a arar. El fresco de la mañana mantiene a Elia
\
despierta. Sale el Sol y en ese momento el sueño llega con toda fuerza. Elia
camina lentamente detrás de las vacas dando profundas cabezadas. El arado
tan pronto va a la derecha como a la izquierda. Los surcos parecen una ese.
La pareja de vacas se detiene, pero Elia sigue en pie sujetando la manjera.
Corsino, con su potente voz, le grita: - ¡Eliaaaa, esa pareja no ara! ¿qué
pasa? -y Elia... refriega sus ojos con los nudillos de la mano, pica las vacas
con la aguijada y éstas comienzan a tirar nuevamente del pesado arado. Y así
continúa hasta las doce.
-Esta vez no les pica la mosca a las vacas y así marcho para casa,
-piensa Elia. - Pero no tuvo esa suerte.
y también Eduardo y su hijo Abundio llegan a la tierra de Serranos, cerca
de la Llomba. Abundio coloéa el arado detrás le la pareja y lo sujeta al yugo.
Comienza a hacer un surco tras otro agarrando la manjera del arado. El sueño
aprieta al 'Sentir los calurosos rayos del Sol. La pareja se para, Abundio se
tumba cerca del surco y muy pronto se queda profundamente dormido. Bigotes,
que así le apodábamos su padre por su gran mostacho, con su enorme y
desgarrada voz, que se oía en varios kilómetros a la redonda, le grita:
-'- ¡Vacaaaa, levántate de ahí! -y el eco repite en los valles una y otra vez:
¡Vacaaaa, levántate de ahí! Abundio se levanta y reanuda su trabajo. Pero una
media hora más tarde se deja caer otra vez... y Bigotes nuevamente deja oír su
voz en el-contorno...
Por fin llega la hora de volver a casa.
Fuente Jose y Santiago Otero Diez