Me congratula que me citéis en vuestras conversaciones y que mis peripecias os sirvan para que practiquéis vuestra íronía fina como siempre. Me siento muy halagado que desde el Reino Che, desde la Insularidad Atlántica y desde la
San Francisco emprendedora se recuerden mi buelo Pacho, mi primer
reloj y el pistolón del ¡clac! especial.
En la Lomba la palabra cacos se conocía pero se empleaba poco, había muy poco que robar. Para referirse a alguien,
amigo de lo ajeno, por ejemplo, si era una
vaca,
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