Pasaban los días y no pasaba nada, hasta que un 15 pasó
Tremendo año el 2011. Dicen que un buen político es el que cada mañana es capaz de desayunar un sapo y no inmutarse.
Quisieron probar si un buen ciudadano era el que cada mañana era capaz de desayunar ración doble, sapos y culebras, y no inmutarse.
Les iba saliendo bien. Los periódicos se llenaron de gente que se había quedado en la
calle, que le habían quitado su
casa pero la tenía que seguir pagando... y no pasaba nada.
Las
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