MANZANEDA DE OMAÑA: Pasaban los días y no pasaba nada, hasta que un 15...

Pasaban los días y no pasaba nada, hasta que un 15 pasó


Tremendo año el 2011. Dicen que un buen político es el que cada mañana es capaz de desayunar un sapo y no inmutarse.

Quisieron probar si un buen ciudadano era el que cada mañana era capaz de desayunar ración doble, sapos y culebras, y no inmutarse.

Les iba saliendo bien. Los periódicos se llenaron de gente que se había quedado en la calle, que le habían quitado su casa pero la tenía que seguir pagando... y no pasaba nada.

Las estadísticas convertían a las personas en números, ser parado soló era un número, la vida una carrera por ver cuándo se llegaba a los cuatro millones, a los cinco millones, a los cuarenta mil sólo en León... y no pasaba nada.

La ciudad se llenó de colas, pero no eran ni para el ascenso de la Cultural ni para una obra de teatro. Era la cola de la desesperación, la de los comedores de la caridad, la de la ropa de Cáritas, la de los alimentos de la Cruz Roja...

Todo iba bien, no pasaba nada.

Un día, el 15 como recuerda el cartel, el bueno de Gaudí no se vio rodeado de japoneses que le fotografiaban, ni de peregrinos que se sentaban en su banco, ni de novios que se hacían fotografías uno a cada lado. Comenzaron a crecer tiendas, asambleas, discursos.

Primero sólo eran palabras y bromas (perroflautas y asociados), después creció una palabra que es un estado del alma: Indignados. Al fin, pasó algo.

http://www. lacronicadeleon. es/2012/05/19/fotografia. html