ola ese es el nuevo bar de beberino
es muy bonito se esta bien. este verano esta atrayendo mucha gente
ojala que de invierno tambien.
"Alberto" Yo pienso que la envidia, resentimiento, desconfianza, mala leche y demás circunstancias concurren en tu persona, para entrar en el foro de un pueblo del que casi no conoces a la gente para criticarlos. Eso además de tener una vida muy triste en la que poco tienes que hacer.
La foto de la Iglesia pintada se pondra en breve
Esta es muy original. Se me ocurre que quedaría muy chulo hacer fotos de los "otros" habitantes que forman (han formado) parte del entorno de Vega: algún mastín (lógicamente es lo que primero se me ocurre), alguna vaca (si todavía queda alguien que las tenga); cabras, conejos, cerdos, truchas, golondríans,... yo he llegado a ver hasta grandes águilas sobrevolando Vega...!. Si yo estuviera ahí me afanaría en hacerlas pero de momento desde aquí, en Valencia, lo tengo un poco difícil.
Familia una buena mano de pintura vendría muy bien
jajajajajajaja
Que buenos años e pasó allí no lo cambio por ná
Que vonito estis poniendo el pueblo
Pobre Lobi era el mejor perro que había en todo el mundo cariñoso bueno en fin el mejó
Como te puedo mandar unas fotito?
Muchisimas gracias ere el mejó
Os dejo por un mes, ¡Sed buenos chicos! sacad fotos en la fiesta de la fuente para poner aquí.
¡Que guapos estáis tos!. ¡Prima! que Arturo es un buen chico hombre, no le mires así!. ¡Pepe, primo, sí, tu agarra bien para que no se suelte!. ¡Carlos, qué suerte tienes que no te veo bien condenado!. De los otros: ¡"no sé, no contesto"!
Gracias Beatriz ahora que lo dices me suenan mucho.
eres la nieta de Lorenzo.
El de la derecha es el señor Lorenzo Rodriguez, y el de la izquierda Laurentino Castañon.
Muy buena esa anécdota Carlos.

Muy cerquita de donde dices te ocurrió esa aventura y unos años antes yo ya me las veía con la Mora de Emérita. Cuando me era obligado pasar por enfrente de su casa, siempre miraba por si había "moros" en la costa (en éste caso ¡MORA!).

Daba igual estuviese a la vista o no, siempre me salía como una centella tras de mí. ¡Qué alivio cuando por fin desapareció para siempre! Jamás se celebró un funeral perruno con tanta alegría como yo lo celebré.
Sí, por esta calle fue; calle abajo andando iba yo como casi todas las mañanas de mis veranos en Vega; sin llegar todavía a los 14 años ni levantar todavía mas de metro y un palmo; con mi lecherita de aluminio que la buena abuela Rosaura me había limpiado para que me hecharan aquellos vecinos de la carretera que todavía tenían vacas los 2 litros de cada día. Y justo a la bajera de esa calle, sí, en el cruce con la calle que sube, al filo de las 9 de la mañana me encontré con la hilera de cabras que ... (ver texto completo)