Sus movimientos, antes de sentarse a mi lado, se han quedado grabados en mi mente, se movía lentamente como si bailara una canción melódica, su mirada furtiva buscando encontrarse con la mía, su sonrisa picara como la de una muchacha que sabe del mal que es capaz de hacer, su pelo liso, negro como una
noche sin luna ni estrellas, sus manos preciosas como si tuviesen el don de sanar solo con tocarte.
Me aparte del resto de gente, buscaba un poco de esa tranquilidad que te hace tan interesante,
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