Lo siguiente es alojarse en una
casa rural o ‘casa con encanto’, que es una casa adornada con muchas vasijas y ristras de ajos en el techo, que no tiene ni tele, ni radio, ni microondas.
Eso sí, tiene unos mosquitos trompeteros que por la
noche hacen más ruido que una Derbi Coyote.
Luego te das cuenta de que los del
pueblo viven en unas
casas que no tienen ningún encanto, pero tienen jacuzzi, parabólica, Internet y portero automático.
Tu casa no tiene portero automático, pero tiene una llave
... (ver texto completo)