Si hoy descendiera el
Cristo, no vendria a los antros
donde el poder se
compra, se vende la conciencia;
ni a las crudas Babeles de New York o Bruselas.
El Cristo nacería tal vez en un país
que tolera la indigencia;
O en la sórdica choza del Congo, de Etiopia,
donde los niños mueren de infinita tristeza.
¿Ha fracasado el Cristo? ¿Donde fue su
mensaje ... (ver texto completo)