Hoy recuerdo a mi viejita que con amor me crió,
sentada en su silletita, mis vestiditos bordó.
Aunque yo era pequeñita, su imagen la llevo yo,
clavada en la medallita que ella me regaló.
Dulce abuelita querida, así te recuerdo yo,
después de tan largos años, me pareciera que es hoy,
ver tu carita tan dulce y manitos de ilusión
peinándome los cabellos, tal vez con pena y dolor.
Sentadita en tus rodillas, me enseñabas a leer,
y me contabas los cuentos, los más lindos que escuché.
Me ponías a pelar junto a ti las arvejitas,
y con ellas tú jugabas conmigo a la comidita.
¡Ay abuelita querida!... Siento nostalgias pasadas,
al no tener a mamita, fuiste tú, mi madre amada.
Como el Ángel de la Guarda, que al irse me dejó
todas esas semillitas que con amor me sembró.
Por ti, me llaman Quetita, por mí, te sacrificaste
y por tu hijo querido que fue el padre más amante.
Ahora ya están los tres, en ese cielo distante,
al que un día llegaré, para volver a abrazarte.
sentada en su silletita, mis vestiditos bordó.
Aunque yo era pequeñita, su imagen la llevo yo,
clavada en la medallita que ella me regaló.
Dulce abuelita querida, así te recuerdo yo,
después de tan largos años, me pareciera que es hoy,
ver tu carita tan dulce y manitos de ilusión
peinándome los cabellos, tal vez con pena y dolor.
Sentadita en tus rodillas, me enseñabas a leer,
y me contabas los cuentos, los más lindos que escuché.
Me ponías a pelar junto a ti las arvejitas,
y con ellas tú jugabas conmigo a la comidita.
¡Ay abuelita querida!... Siento nostalgias pasadas,
al no tener a mamita, fuiste tú, mi madre amada.
Como el Ángel de la Guarda, que al irse me dejó
todas esas semillitas que con amor me sembró.
Por ti, me llaman Quetita, por mí, te sacrificaste
y por tu hijo querido que fue el padre más amante.
Ahora ya están los tres, en ese cielo distante,
al que un día llegaré, para volver a abrazarte.