PUENTE ALMUHEY: que no me llamen maría;...

que no me llamen maría;

que me llamen soledad.

iba diciendo la virgen

cuando comenzaban ya

a separarla de su hijo

porque lo iban a enterrar.

y al pie de la cruz vacía;

se detenía a pensar...

! ay! dios, que angustia tan grande,

que el llanto no ha de calmar.

! ay! que opresión en el pecho,

que no deja respirar.

que espada llevo en el alma,

que se clava mas y mas,

dejando una herida viva

que no deja de sangrar.

que vida de sufrimientos.

¿quién lo iba a imaginar?

cuando el ángel me anunciaba

tu divina voluntad.

si duro fué verlo azotar;

verlo, con la cruz cargar;

verlo cubierto de espinas;

verlo desnudo, sin mas;

en el madero, clavado,

para luego agonizar.

una vez ya hubo muerto,

fué mas duro contemplar;

su cabeza, ya sin vida,

sobre el pecho descansar

mientras brotaba su herida

agua y sangre, sin cesar.

si cuando hubo descendido,

yo lo pude sujetar,

contemplar su cuerpo inerte

para poderlo abrazar;

era el último destino

que me quedaba esperar.

si ya no tengo el consuelo

de poderlo acariciar;

de tenerlo entre mis brazos

y de sus manos besar...

esa... esa será mi agonía.

! que no me llamen maria!

! que me llamen soledad!.

dedicada a mi virgen de la soledad,