PUENTE ALMUHEY: La cueva de Valporquero, se abre en el fondo de una...

La cueva de Valporquero, se abre en el fondo de una gran depresión, inmediatamente debajo del pueblo de Valporquero de Torío, un pequeño pueblo de montaña leonés, perteneciente al ayuntamiento de Vegacervera, en la provincia de León.
Se llega a ella, tras atravesar las Hoces de Vegacervera en un impresionante tajo labrado por el río Torío en la roca caliza, y que bien merece el descender del coche y recorrerlas a pie, dejando que el paisaje, la montaña, nos invada.

Valporquero no es una simple cueva, sino lo que en términos espeleológicos se conoce como “complejo” o “sistema” y que a nivel popular se traduce en el plural “cuevas”.
Esto es así porque tiene tres entradas: Valporquero, acondicionada para el turismo; la Sima de Perlas, sólo accesible por personas entrenadas y La Covona, salida natural de las aguas que circulan por la cueva.
El complejo de “la cueva de Valporquero”, tiene una longitud total de 3.120 metros, de los que tan sólo están abiertos al turismo 1.300, correspondiendo al resto la Sima de Perlas y el curso de aguas activo, que por la estrechez de sus galerías son inaccesibles. En el interior la temperatura desciende hasta los 7º C y la humedad tiende a la saturación.

En un primer recorrido por la cueva, destacan varias salas, unas por su tamaño, otras por las formaciones, - estalactitas, estalagmitas y coladas -, que las adornan.
La primera de ellas que encontramos, es la Sala de Pequeñas Maravillas, una orgía de formas, en la que se entremezclan las coladas con las estalactitas y columnas.
Gran Rotonda, a continuación, con una superficie de 5.600 m2 y la altura de su bóveda, nos hace enmudecer y sentirnos minúsculos.
Podemos pasar por la Sala de Hadas, en la que un fuerte descenso y un trecho inclinado, adornado de innumerables estalactitas, nos acompañan hasta el cauce del curso de aguas.

Subiremos al Cementerio Estalagmítico, mudo testigo de la historia pasada de la cueva.
Viene después la Gran Vía, en la que dejaremos nuestra vista perderse recorriendo sus planas paredes, hasta la oscuridad que oculta su techo.
Veremos la Sala de Columna Solitaria, para terminar el recorrido en Grandes Maravillas, donde nuevos y abundantes adornos pétreos, alegrarán nuestra vista.

Valporquero es, en resumen, una cueva impresionante por su grandeza, por la alegría de sus formaciones, variedad de formas y por la diversidad de salas que contiene.

Es, sin embargo, una cueva a la que no se puede echar, sin más, una rápida ojeada. Es una cueva a la que deberemos volver, para que ella, poco a poco, nos vaya descubriendo sus rincones, sus menores detalles y para que su aliento, nos haga comprender, que en la Naturaleza, no somos más que una pequeña y efímera parte y que sólo ella perdura, pues con paciencia y tesón, ha conseguido labrar, lo que ahora nosotros admiramos.

Otro buen paseo para los que podeis y os gusta caminar.