Astro Rey, que al caer la tarde te vas a dormir
dejándome una
lluvia torrencial de
colores,
rojizos y anaranjados, fuego y oro,
crepúsculo de ámbar y topacio,
con
reflejos de tenue luz, en tu entenebrecido ocaso.
Ahora Sol, deja paso a tu
amiga,
la Luna bonita,
que esta
noche sueños de poetas,
con luceros y estrellas,
iluminara e inspirara.