Puedo quererte mirando tu rostro de veinteañero o mirando una
foto que me enseñe
Historia en tus arrugas. Puedo quererte a
color o en blanco y negro, de
joven o de viejo, con rostro serio o sonriente, con tu pelo negro o ceniciento.
Puedo quererte públicamente o en silencio, cualquier dia de la semana, cualquier
hora del año. Puedo hablarte de mi vida o hablar juntos de viejos tiempos, si prefieres háblame en sueños, que echo de menos tus viejos cuentos.
Puedo quererte entre lamentos o sonreir
... (ver texto completo)