Un viejo rey que contaba con una gran fortuna, queria casar a su hija con una persona que fuera inteligente. Para eso puso como condición que la persona que le dijera una adivinanza que él mismo no pudiera acertar sería el afortunado que se casaría con su hija, y heredaría todas sus riquezas.
Muchos fueron los que fracasaron, hasta que llegó un
joven apuesto que venia de un
pueblo vecino y decidió sorprender al rey con un acertijo original. Así, reuniendo
información mientras caminaba vio dos cucos
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