Siete rosas han muerto ensangrentadas
sin saber el porqué del sacrificio.
Siete rosas, ofrendas del desquicio
del odio y las pasiones desatadas.
Las siete, con crueldad ajusticiadas
sin pena, sin condena y sin juicio,
cayeron en horrendo precipicio
cortadas por tijeras desalmadas.
La envidia es el motor de tanta inquina.
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