Rosas blancas adornaban tu palio
Haciendo resaltar más tu belleza,
El brillo que desprendían tus ojos
Apagaban la luz de las velas.
Tu corazón ese Miércoles
Santo
Soportaba dos amargas penas,
Al dolor por tu Hijo amado
Se unió ver el llanto de tus costaleras.
Tu mirada era aún más triste
Tus lágrimas, aun más dolorosas
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