Evangelio según
San Marcos 7,1-8.14-15.21-23.
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús,
y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la
tradición de sus antepasados;
y al volver del
mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por
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