Un día me preguntabas que si había probado con la pintura, dando como sentado que tenía sensibilidad para las artes. Me comprometí a explicarte una anécdota ocurrida hace ya bastantes años. Y tiene su gracia y sentido explicarla porque soy un negado para el dibujo, pero negado, negado. Al igual que para cantar y la
música en general. Sobre el cantar te explicaré otra anécdota, otro día.
Corrían los principios de la década de los setenta, en plena dictadura. Eramos jovenes y teníamos hambre de
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