Es inevitable.
Una esperanza incierta hechiza la impaciencia
pero reflexiono y no actúo: tal vez ha pasado poco tiempo.
Voy jugando con las agujas del
reloj
y me entretengo con el aburrimiento más sutil.
¿Puedo ya? Ya?... Seguro?... quieres decir?
Dudas, desengaños, excitación, inquietud...
todo un
pozo de sensaciones se embalsa de complejas equivocados.
Paro el proceso del pensamiento y sigo llenando los bolsillos
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