CONVERSACIONES CON... PEPÍN MUÑIZ
De cómo morir y enterrar por las tierras de León
En las fechas de Todos los Santos se repiten muchos viejos ritos de esta tierra aunque otros muchos han caído en el olvido
Algunos grupos, como los gitanos, sí conservan la tradición de velar a sus muertos. MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández / León
Un viaje a los papeles, fotos y legajos que guarda Pepín Muñiz es como hacerlo por sus recuerdos y memoria, por las historias quelleva en la cabeza o en los papeles mientras camina por la ciudad, por sus rutinas a deshora... Siempre aparece una sorpresa.
- ¿Qué andas preparando?; pregunta cuando te encuentra por la calle.
- ¿Qué tienes del Día de Todos los Santos, los ritos de muerte y todas esas cosas?
- Mucho, más que de cualquier otra cosa, no olvides que somos una tierra que le rinde culto a los muertos y hay más ritos de muerte que de vida.
- Eso se dice siempre, pero...
- No se te olvide que la creencia en el alma y en la otra vida existe en todas las razas y pueblos y en ella se fundan las supersticiones de fantasmas y aparecidos, así como la adoración de los antepasados y cuantos ritos se originan de esta creencia. Conmemoraciones, candelas en la misa, aniversarios, el Día de Difuntos, visita a los cementerios, adorno de las sepulturas, son ritos y costumbres que aparentemente pueden crear cierto desasosiego, como todo lo que está relacionado con la muerte.
Y el bueno de Pepín viaja a sus legajos y va sacando de ellos historia, anécdotas, nombres, fechas... También de León.
‘‘Lo de los cementerios se puede decir que es relativamente nuevo pues antiguamente no había cementerios y los enterramientos se efectuaban en los templos e iglesias de las poblaciones. De ahí que en la Catedral, San Isidoro, San Marcos, San Marcelo, Nuestra Señora del Mercado, por ejemplo, encontremos sepulturas, lápidas y epitafios. Estos cementeriosparroquiales crearon no pocos problemas sanitarios, dándose el caso que en algunos lugares de León y provincia hubo epidemias provocadas por la infección que despedían muchos cadáveres sepultados en deficientes condiciones.
Y va desgranando historias de aquí, de esta tierra, del ‘‘cementerio que tenía entrada por la calle Arco de Ánimas, que era donde se enterraban a los fallecidos en el Hospital de Santo Domingo. Otros había, como el de la parroquia de San Lorenzo, para ese barrio; el del arrabal de Puente Castro; el del jardín de San Francisco del antiguo Hospicio’’.
Parece que fue Carlos III el que, allá por 1787, ordenó construir cementerios ‘para toda la ciudad’, y en León también cambió el panorama. ‘‘En León cse cosntruyó el cementerio de la carretera de Asturias, en terrenos cedidos por la Real Colegiata de San Isidoro. Los enterramientos en la iglesia de Nuestra Señora del Mercado, fueron su principal fuente de ingresos’’.
Y si eran su sistema de financiación es evidente que había tasas por enterramiento y también las guarda Pepón entre sus papeles, vaya usted a saber de dónde los saca. ‘‘En un documento de 1532 se habla de precios. Un entierro con cánticos desde el coro y asistencia de mujeres (se refiere a plañideras) costaba300 maravedíes; simplemente el traslado en andas y responso, 120 maravedíes; traslado en angarillas, sin responso y sólo señal de la cruz, 70 maravedíes; pobres de solemnidad, sepultura a la tierra y pasada del cepillo de las Animas, o sea la voluntad’’.
- Lo dices tan convencido que parece difícil dudar.
- Te voy a decir más, te voy a dar nombres incluso: que la inhumación más antigua que se conoce hecha en esa iglesia corresponden a un hombre llamado Andrés Giraldo a finales del siglo XII y la primera mujer fue una llamada Miesol, fallecida en el año 1232.
Con el paso del tiempo las tasas se fueron ajustando, y Muñiz guarda otras del año 1890, siendo alcalde de la ciudad Restituto Ramos. Si se quería conservar a perpetuidad, una sepultura común costaba 150 pesetas; una sepultura de preferencia 380 pesetas; y por metro cuadrado de terreno para panteones o mausoleos a perpetuidad se cobraba 250 pesetas.
Otro asunto muy a tener en cuenta en una sociedad con tantos miedos al más allá y tantos temores es cómo aceptaría la población la cercanía de un cementerio. ‘‘Te diría más, aquella gente de principios del siglo XIX, que fue cuando se construyó el cemeterio de la carretera de Asturias, sentía recelos de llevar a sus muertos a un descampado, pues estaban acostumbrados a los enterramientos en las iglesias, cerca de casa, en medio de la ciudad. En esta polémica hubo de intervenir tanto el Ayuntamiento como el Obispado para tratar de convencer a la ciudadanía, pero se resistían. Curiosamente fue un general francés quien logró lo que se le resistía a la Iglesia. Se llamabaLoisón, era de la época de la ocupación napoleónica en León, y ordenó enterrar a todos los muertos, tanto franceses como leoneses, en el cementerio de la carretera de Asturias, y así fue hasta su clausura en el año 1932, o sea durante unos 130 años más’’.
En 1926 ya se comenzó a construir el actual, que sigue funcionando en Puente Castro.
De cómo morir y enterrar por las tierras de León
En las fechas de Todos los Santos se repiten muchos viejos ritos de esta tierra aunque otros muchos han caído en el olvido
Algunos grupos, como los gitanos, sí conservan la tradición de velar a sus muertos. MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández / León
Un viaje a los papeles, fotos y legajos que guarda Pepín Muñiz es como hacerlo por sus recuerdos y memoria, por las historias quelleva en la cabeza o en los papeles mientras camina por la ciudad, por sus rutinas a deshora... Siempre aparece una sorpresa.
- ¿Qué andas preparando?; pregunta cuando te encuentra por la calle.
- ¿Qué tienes del Día de Todos los Santos, los ritos de muerte y todas esas cosas?
- Mucho, más que de cualquier otra cosa, no olvides que somos una tierra que le rinde culto a los muertos y hay más ritos de muerte que de vida.
- Eso se dice siempre, pero...
- No se te olvide que la creencia en el alma y en la otra vida existe en todas las razas y pueblos y en ella se fundan las supersticiones de fantasmas y aparecidos, así como la adoración de los antepasados y cuantos ritos se originan de esta creencia. Conmemoraciones, candelas en la misa, aniversarios, el Día de Difuntos, visita a los cementerios, adorno de las sepulturas, son ritos y costumbres que aparentemente pueden crear cierto desasosiego, como todo lo que está relacionado con la muerte.
Y el bueno de Pepín viaja a sus legajos y va sacando de ellos historia, anécdotas, nombres, fechas... También de León.
‘‘Lo de los cementerios se puede decir que es relativamente nuevo pues antiguamente no había cementerios y los enterramientos se efectuaban en los templos e iglesias de las poblaciones. De ahí que en la Catedral, San Isidoro, San Marcos, San Marcelo, Nuestra Señora del Mercado, por ejemplo, encontremos sepulturas, lápidas y epitafios. Estos cementeriosparroquiales crearon no pocos problemas sanitarios, dándose el caso que en algunos lugares de León y provincia hubo epidemias provocadas por la infección que despedían muchos cadáveres sepultados en deficientes condiciones.
Y va desgranando historias de aquí, de esta tierra, del ‘‘cementerio que tenía entrada por la calle Arco de Ánimas, que era donde se enterraban a los fallecidos en el Hospital de Santo Domingo. Otros había, como el de la parroquia de San Lorenzo, para ese barrio; el del arrabal de Puente Castro; el del jardín de San Francisco del antiguo Hospicio’’.
Parece que fue Carlos III el que, allá por 1787, ordenó construir cementerios ‘para toda la ciudad’, y en León también cambió el panorama. ‘‘En León cse cosntruyó el cementerio de la carretera de Asturias, en terrenos cedidos por la Real Colegiata de San Isidoro. Los enterramientos en la iglesia de Nuestra Señora del Mercado, fueron su principal fuente de ingresos’’.
Y si eran su sistema de financiación es evidente que había tasas por enterramiento y también las guarda Pepón entre sus papeles, vaya usted a saber de dónde los saca. ‘‘En un documento de 1532 se habla de precios. Un entierro con cánticos desde el coro y asistencia de mujeres (se refiere a plañideras) costaba300 maravedíes; simplemente el traslado en andas y responso, 120 maravedíes; traslado en angarillas, sin responso y sólo señal de la cruz, 70 maravedíes; pobres de solemnidad, sepultura a la tierra y pasada del cepillo de las Animas, o sea la voluntad’’.
- Lo dices tan convencido que parece difícil dudar.
- Te voy a decir más, te voy a dar nombres incluso: que la inhumación más antigua que se conoce hecha en esa iglesia corresponden a un hombre llamado Andrés Giraldo a finales del siglo XII y la primera mujer fue una llamada Miesol, fallecida en el año 1232.
Con el paso del tiempo las tasas se fueron ajustando, y Muñiz guarda otras del año 1890, siendo alcalde de la ciudad Restituto Ramos. Si se quería conservar a perpetuidad, una sepultura común costaba 150 pesetas; una sepultura de preferencia 380 pesetas; y por metro cuadrado de terreno para panteones o mausoleos a perpetuidad se cobraba 250 pesetas.
Otro asunto muy a tener en cuenta en una sociedad con tantos miedos al más allá y tantos temores es cómo aceptaría la población la cercanía de un cementerio. ‘‘Te diría más, aquella gente de principios del siglo XIX, que fue cuando se construyó el cemeterio de la carretera de Asturias, sentía recelos de llevar a sus muertos a un descampado, pues estaban acostumbrados a los enterramientos en las iglesias, cerca de casa, en medio de la ciudad. En esta polémica hubo de intervenir tanto el Ayuntamiento como el Obispado para tratar de convencer a la ciudadanía, pero se resistían. Curiosamente fue un general francés quien logró lo que se le resistía a la Iglesia. Se llamabaLoisón, era de la época de la ocupación napoleónica en León, y ordenó enterrar a todos los muertos, tanto franceses como leoneses, en el cementerio de la carretera de Asturias, y así fue hasta su clausura en el año 1932, o sea durante unos 130 años más’’.
En 1926 ya se comenzó a construir el actual, que sigue funcionando en Puente Castro.