Crítica de televisión javier martín domínguez
Este martes, La Sexta alteró su tradicional programación de tarde para dar en directo las imágenes de la concentración de indignados en los alrededores del Congreso. La información está evolucionando a velocidad de vértigo (Internet, redes sociales...), y lo que no cuentan los medios tradicionales cualquiera lo puede colgar en la red con imágenes tomadas a través de su teléfono móvil. Los mecanismos de los grandes medios son más lentos (también exigen más garantías sobre la veracidad de lo que se cuenta) que los de esta multitud de jóvenes que se manejan con enorme soltura en las redes sociales, compitiendo entre ellos sobre quién sube antes las imágenes a la red.
Por eso La Sexta se marcó un tanto importante. Y no fue el primero porque en los últimos meses la cadena ha mostrado, muchas veces en directo, imágenes que otros medios ignoran. Sobre todo ahora que el Canal 24 horas, del que el sentido común nos diría que es la cadena que debía contar al minuto estos movimientos ciudadanos, está siempre mirando para otro sitio. Estos días, en la Seminci, Basilio Martín Patino ha estrenado con un éxito que superaba las previsiones más optimistas, Libre te quiero, un documental sobre el 15M. No hay narradores, simplemente lo que hizo fue sacar las cámaras a la Puerta del Sol y dejar que las imágenes hablasen por si mismas. Lo de ‘una imagen vale más que mil palabras’, es una vez más completamente cierto. Por eso hay tanto miedo a que cualquiera pueda difundir las manifestaciones de indignados. A las imágenes de algunos excesos policiales se ha respondido desde el poder con la intención de prohibir mostrar actuaciones policiales. En los 60 y 70 había que recurrir a la prensa extranjera para saber que estaba pasando en España. Ahora, por más que se intente, ya es imposible poner estas puertas al campo. Por eso tuvo una especial relevancia la intervención en La Sexta de Juan Luis Cano (Gomaespuma) pidiendo que fuesen profesionales los que pusieran estas imágenes en internet. Cano no es sospechoso de nada por lo que su reflexión es, al menos, merecedora de reflexión.
Este martes, La Sexta alteró su tradicional programación de tarde para dar en directo las imágenes de la concentración de indignados en los alrededores del Congreso. La información está evolucionando a velocidad de vértigo (Internet, redes sociales...), y lo que no cuentan los medios tradicionales cualquiera lo puede colgar en la red con imágenes tomadas a través de su teléfono móvil. Los mecanismos de los grandes medios son más lentos (también exigen más garantías sobre la veracidad de lo que se cuenta) que los de esta multitud de jóvenes que se manejan con enorme soltura en las redes sociales, compitiendo entre ellos sobre quién sube antes las imágenes a la red.
Por eso La Sexta se marcó un tanto importante. Y no fue el primero porque en los últimos meses la cadena ha mostrado, muchas veces en directo, imágenes que otros medios ignoran. Sobre todo ahora que el Canal 24 horas, del que el sentido común nos diría que es la cadena que debía contar al minuto estos movimientos ciudadanos, está siempre mirando para otro sitio. Estos días, en la Seminci, Basilio Martín Patino ha estrenado con un éxito que superaba las previsiones más optimistas, Libre te quiero, un documental sobre el 15M. No hay narradores, simplemente lo que hizo fue sacar las cámaras a la Puerta del Sol y dejar que las imágenes hablasen por si mismas. Lo de ‘una imagen vale más que mil palabras’, es una vez más completamente cierto. Por eso hay tanto miedo a que cualquiera pueda difundir las manifestaciones de indignados. A las imágenes de algunos excesos policiales se ha respondido desde el poder con la intención de prohibir mostrar actuaciones policiales. En los 60 y 70 había que recurrir a la prensa extranjera para saber que estaba pasando en España. Ahora, por más que se intente, ya es imposible poner estas puertas al campo. Por eso tuvo una especial relevancia la intervención en La Sexta de Juan Luis Cano (Gomaespuma) pidiendo que fuesen profesionales los que pusieran estas imágenes en internet. Cano no es sospechoso de nada por lo que su reflexión es, al menos, merecedora de reflexión.