Aquellas reuniones del domingo para hablar de su tierra
La foto es de Fabero, del Bierzo, de León, de nuestra tierra. Pero esas gentes, lo que aparecen en ella, están celebrando una reunión muy lejos de aquí, en Bélgica, donde habían emigrado buscando lo que aquí no había, trabajo y futuro.
Se reúnen y sacan del baúl la boina que allí les cuesta trabajo poner y los mejores vestidos que pudieron llevar de casa. Se reúnen los días de fiesta y la mayor celebración es hablar, comer algún producto de esta tierra llevado en la maleta y hablar, recordar sus pueblos, las fiestas, y soñar con regresar en verano de vacaciones y dentro de unos años con dinero suficiente para un coche, un piso y un futuro.
Se están volviendo a marchar. El trabajo y el futuro vuelve a estar negro en esta tierra y, de nuevo, son muchos los que cogen el tren. Pero los que ahora se van no llevan la boina escondida, es más, no la llevan. Viajan con una carrera que sus padres les pagaron en nuestras universidades, con un máster de buenos alumnos, hablando el idioma de la tierra a la que se van. Son los mejores de los nuestros.
Estos no nos enviarán cartas como aquella que recuerda en gran Jerónimo Granda, aquella del “cependant la habitación es reducida y mauvaise, duermo de mala façon sur un catre sin colchón, todo lleno de punaisses”.
Lo que hoy se van escriben muy bien, lo malo es que no sé si volverán.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/10/08/fotografia. html
La foto es de Fabero, del Bierzo, de León, de nuestra tierra. Pero esas gentes, lo que aparecen en ella, están celebrando una reunión muy lejos de aquí, en Bélgica, donde habían emigrado buscando lo que aquí no había, trabajo y futuro.
Se reúnen y sacan del baúl la boina que allí les cuesta trabajo poner y los mejores vestidos que pudieron llevar de casa. Se reúnen los días de fiesta y la mayor celebración es hablar, comer algún producto de esta tierra llevado en la maleta y hablar, recordar sus pueblos, las fiestas, y soñar con regresar en verano de vacaciones y dentro de unos años con dinero suficiente para un coche, un piso y un futuro.
Se están volviendo a marchar. El trabajo y el futuro vuelve a estar negro en esta tierra y, de nuevo, son muchos los que cogen el tren. Pero los que ahora se van no llevan la boina escondida, es más, no la llevan. Viajan con una carrera que sus padres les pagaron en nuestras universidades, con un máster de buenos alumnos, hablando el idioma de la tierra a la que se van. Son los mejores de los nuestros.
Estos no nos enviarán cartas como aquella que recuerda en gran Jerónimo Granda, aquella del “cependant la habitación es reducida y mauvaise, duermo de mala façon sur un catre sin colchón, todo lleno de punaisses”.
Lo que hoy se van escriben muy bien, lo malo es que no sé si volverán.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/10/08/fotografia. html