Mantenemos las costumbres
y ondeamos el pendón,
que pendones y concejos
son las señas de León.
Nuestros pueblos omañeses
en invierno se despueblan,
pero cuando llega el verano,
ya su vida se renueva.
Los de origen montañés
valoremos nuestros pueblos,
y así entre unos y otros
nueva vida les daremos.
Si no conoces Omaña
aprovecha la ocasión,
omañeses y omañesas
te esperan con ilusión.
Sus senderos y caminos,
sus lugares y sus pueblos,
reciben al forastero
con deseos de acogerlo.
Y si pasas por aquí
no te vayas sin probar
el chorizo y la cecina
que mucho te prestarán.
No rechaces tampoco
el llosco con los cachelos,
ni un buen cocido omañés,
ni de postre los frisuelos.
Aquí terminan las coplas
que no pueden describir
las bellezas de esta tierra
que aquí puedes descubrir.
Para conocer su encanto,
encontrarás ocasión,
piérdete por estos lares,
ven a Omaña, que es León.
Paladín, agosto de 2012
El vocabulario escrito en cursiva es propio de la zona y aparece recogido en el libro
“El habla tradicional de la Omaña Baja”.
y ondeamos el pendón,
que pendones y concejos
son las señas de León.
Nuestros pueblos omañeses
en invierno se despueblan,
pero cuando llega el verano,
ya su vida se renueva.
Los de origen montañés
valoremos nuestros pueblos,
y así entre unos y otros
nueva vida les daremos.
Si no conoces Omaña
aprovecha la ocasión,
omañeses y omañesas
te esperan con ilusión.
Sus senderos y caminos,
sus lugares y sus pueblos,
reciben al forastero
con deseos de acogerlo.
Y si pasas por aquí
no te vayas sin probar
el chorizo y la cecina
que mucho te prestarán.
No rechaces tampoco
el llosco con los cachelos,
ni un buen cocido omañés,
ni de postre los frisuelos.
Aquí terminan las coplas
que no pueden describir
las bellezas de esta tierra
que aquí puedes descubrir.
Para conocer su encanto,
encontrarás ocasión,
piérdete por estos lares,
ven a Omaña, que es León.
Paladín, agosto de 2012
El vocabulario escrito en cursiva es propio de la zona y aparece recogido en el libro
“El habla tradicional de la Omaña Baja”.