Los cantos de los pájaros
nos despiertan al albor,
son cantaridos sinfónicos,
de armonía y de color.
Omaña muestra sus montes,
sus vallinas, sus arroyos,
también guarda buena gente
que es, sin duda, su tesoro.
Las personas que aquí viven,
son gentes de buen gerol,
trabajadoras y honradas,
y de buena condición.
Sus costumbres, sus cantares,
sus jotas y baile chano
han resonado en sus pueblos
y quieren seguir soñando.
Y las mozas omañesas
los ramos engalanaban
y en las fiestas señaladas
sus coplillas les cantaban.
Los escudos nobiliarios
y los techados de paja
conviven en nuestros pueblos
con las torres de espadaña.
La rica habla omañesa
es una delicia oír,
con ella los omañeses
han contado su vivir.
Por su flora y por su fauna,
por el respeto a la tierra,
Omaña ha sido nombrada
Reserva de la Biosfera.
Su primavera es olorosa,
sonora y multicolor,
sus galanas y sus piornos,
tiñen los montes de flor.
nos despiertan al albor,
son cantaridos sinfónicos,
de armonía y de color.
Omaña muestra sus montes,
sus vallinas, sus arroyos,
también guarda buena gente
que es, sin duda, su tesoro.
Las personas que aquí viven,
son gentes de buen gerol,
trabajadoras y honradas,
y de buena condición.
Sus costumbres, sus cantares,
sus jotas y baile chano
han resonado en sus pueblos
y quieren seguir soñando.
Y las mozas omañesas
los ramos engalanaban
y en las fiestas señaladas
sus coplillas les cantaban.
Los escudos nobiliarios
y los techados de paja
conviven en nuestros pueblos
con las torres de espadaña.
La rica habla omañesa
es una delicia oír,
con ella los omañeses
han contado su vivir.
Por su flora y por su fauna,
por el respeto a la tierra,
Omaña ha sido nombrada
Reserva de la Biosfera.
Su primavera es olorosa,
sonora y multicolor,
sus galanas y sus piornos,
tiñen los montes de flor.