Palacios del Sil, la ‘puerta’ norte a la comarca del Bierzo
Este municipio cuenta con 11 pueblos regados por el Sil
LIDIA DE LA VILLA
L. Villa / Palacios del Sil
El río Sil ‘baña’ el municipio de Palacios del Sil o Ribasdelsil de Suso, la puerta ‘norte’ de entrada a la comarca del Bierzo. Este municipio, que forma parte del denominado espacio natural del Alto Sil, se encuentra en un magnífico entorno natural en cuyos montes tiene su hábitat especies en peligro de extinción como es el oso pardo y el urogallo cantábrico.
Un entorno natural ‘regado’ por el Sil en el que se pueden realizar numerosas rutas de senderismo como las que conducen sus pasos a brañas como La Degollada, en Palacios del Sil, o la braña de Zarameo, en Matalavilla. Una braña, Zarameo, que llegó a contar con medio centenar de cabanas y que, según se cuenta, la hoguera que se hacía en ella para celebrar el solsticio de verano era visible desde docenas de brañas.
Once pueblos situado en el curso alto del Sil, ‘sembrados’ de castaños y con sus cuentos y leyendas trasmitidas por los mayores en la ‘nuesa l. lingua’, el patsuezu. No en vano de Palacios era la escritora Eva González.
Este municipio cuenta con 11 pueblos regados por el Sil
LIDIA DE LA VILLA
L. Villa / Palacios del Sil
El río Sil ‘baña’ el municipio de Palacios del Sil o Ribasdelsil de Suso, la puerta ‘norte’ de entrada a la comarca del Bierzo. Este municipio, que forma parte del denominado espacio natural del Alto Sil, se encuentra en un magnífico entorno natural en cuyos montes tiene su hábitat especies en peligro de extinción como es el oso pardo y el urogallo cantábrico.
Un entorno natural ‘regado’ por el Sil en el que se pueden realizar numerosas rutas de senderismo como las que conducen sus pasos a brañas como La Degollada, en Palacios del Sil, o la braña de Zarameo, en Matalavilla. Una braña, Zarameo, que llegó a contar con medio centenar de cabanas y que, según se cuenta, la hoguera que se hacía en ella para celebrar el solsticio de verano era visible desde docenas de brañas.
Once pueblos situado en el curso alto del Sil, ‘sembrados’ de castaños y con sus cuentos y leyendas trasmitidas por los mayores en la ‘nuesa l. lingua’, el patsuezu. No en vano de Palacios era la escritora Eva González.