MANZANEDA DE OMAÑA: Aquellos pastores que llevaban la casa a cuestas...

Aquellos pastores que llevaban la casa a cuestas

Manuel Rodríguez Pascual explica en ‘La pieza del mes’ la historia de la caseta del pastor de Laguna Dalga que él donó

Caseta del pastor de Laguna Dalga

F. Fernández / Mansilla
Una de las mil vertientes que tiene el mundo del pastoreo y la trashumancia llega hoy al Museo Etnográfico de León, con sede en Mansilla, a través de su actividad ‘La pieza del mes’, para la que ha seleccionado la ‘Caseta de pastor del Páramo’ aportada en donación por Manuel Rodríguez Pascual al antiguo museo etnográfico leonés, desde donde llegó a Mansillay se guarda “como una auténtica joya y más que escasa, casi ausente, de la cultura material tradicional”. A las 18,30 horas de hoy, en el propio museo, será Rodríguez Pascual, seguramente el mejor conocedor de la cultura pastoril, quien explique las características de esta pieza en la conferencia ‘El pastoreo estante en León’.
Rodríguez Pascual recuerda cómo encontró esta caseta de pastor. “En el año 1995, en uno de mis viajes por el páramo leonés, siguiendo algunos cordeles de la trashumancia, me topé por casualidad en Laguna Dalga, con esta ‘Caseta de pastor’ que estaba arrinconada, en mal estado y utilizada como pequeño almacén de pienso dentro de una nave ganadera de ovino. La caseta de pastor era utilizada en el páramo, a mediados del siglo pasado - antes de la llegada del regadío- para dormir los pastores estantes en el campo, junto al rebaño, mientras éste procedía a ‘acancillar’ o abonar el terreno por la noche”.
Le llamó la atención al investigador esta auténtica casa móvil en miniatura, con su pequeña puerta y ventana, en la que el pastor podía dormir con cierto ‘confort’ para lo que es habitual en su profesión. “Las cuatro ruedas y el armazón eran de forja, recubierto todo de tablas de madera de chopo y con el tejado a dos aguas revestido con una chapa galvanizada para impermeabilizar. La caseta se movía enganchando la caballería a unas argollas y se dirigía desde atrás con dos manillares de madera; toda una innovación. Enseguida me di cuente que este pequeño invento merecía estar en un lugar más digno, quizás en un museo”.
Y Manuel Rodríguez Pascual, como hace siempre, le pone nombres y apellidos a los dueños, los donantes... “En otro viaje posterior intenté comprárselo al pastor - que se llamaba Ovidio-pero se negó pues aún le daba cierta utilidad. Algún año más tarde, volví a la carga y con la decisiva intercesión demi amigo Nilo Carbajo, conseguí que por fin accediera a vendérmelo - por una módica cantidad -, con la promesa firme de que yo la cedería a un museo. El 23 de diciembre de 1999, en presencia de Jesús Celis que me confirmó la originalidad e importancia etnográfica del artilugio, salió en un furgón con dirección al Instituto Leonés de Cultura, donde posteriormente la caseta sería rehabilitada, pues algunas maderas estaban en muy mal estado”.
Pero hay otra historia anterior a Ovidio. “Su primer dueño y artífice fue Jaime Carbajo Martínez, que lamandó fabricar a Leandro Ferrero, sobre el año 1940. El armazón y las ruedas de forja se realizaron en la fundición de Valentín Diéguez. Y su último dueño fue el ganadero Ovidio Fernández Reliegos. Todos ellos de la localidad de Laguna Dalga”.
Una caseta tan singular que ya ha participado en varios eventos antes de ser ‘La pieza del mes’. En el año 2003, esta caseta de pastor fue seleccionada por el comisario de la exposición itinerante “Un camino de ida y vuelta. La trashumancia en España”, organizada por la Secretaría de Estado de Cultura, que se inauguró en el Palacio de los Águila (s. XVI) de Ciudad Rodrigo y en 2008 estuvo expuesta como atractivo y señuelo, en el pabellón de la Diputación Provincial de León en la FeriaInternacional del Turismo (FITUR) en Madrid.
Señala Manuel Rodríguez Pascual que desde lo pequeño, la caseta, extenderá su ponencia hasta el oficio, las generalidades del ganado y sus formas de explotación. “El ganado doméstico (vacuno, ovino y caprino) no sólo aporta carne, leche, fuerza de tiro o pieles, sino también el estiércol, que durante siglos fue la principal fuente de materia orgánica y nutrientes para nuestros suelos y cultivos. En toda España –y también en León- es especialmente importante el ganado ovino por su rusticidad y capacidad de adaptación a los terrenos más pobres, difíciles y de escasa vegetación”.